20 de juny 2013

Anècdotas montjuic

Cuando íbamos hacia el Palau Nacional, había un excremento de perro y la Laia como iba hablando no se dio cuenta y lo pisó, cuando se lo consiguió limpiar un poco dijo que eso traía buena suerte: se suponía.
Cuando acabamos, y ya nos íbamos a casa descubrimos que lo que la Laia había dicho no era cierto, ya que nos equivomos de línea de metro. La confusión fue tanta que incluso tuvimos que a la madre de Marina para solucionar el conflicto. Pero al menos nos reímos con ganas y aprendimos  que  la próxima vez nos fijaremos mejor que línea de metro cogemos. 

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada